Harta ya de la realidad que la rodea se sumergió en el papel. Harta de ver cosas que no sabe si son, eran o serán. No quiere oír, ver, ni sentir nada que no sean palabras sobre un papel. No quiere más rostros frente a su mirada. Rostros que se hacen pedazos cuando los mira. Rostros efímeros. Rostros ensangrentados. Rostros hartos de vivir.
No puede secárselos de la mirada…se le hacen lágrimas las sonrisas y se esparcen por sus mejillas. No puede borrar del espejo de sus ojos las miradas que la persiguen en las calles. No puede, sin embargo, dejar de mirar…
Sus ojos ya están ciegos, de a mirar a esos que ya no quieren (ni pueden) ver. Imágenes que la van matando de a poco… son como cuchilladas que la van desangrando.
Rostros que la invaden a toda hora. Rostros que se le meten hasta en los sueños y no la dejan dormir en la comodidad que le otorga su vida…Comodidad de ojos cerrados.
